4135 hojas
Durante el otoño del 2005, realizamos una instalación de artes integradas, en los jardines de la Coorporación Cultural de las Condes.

Quisimos contar cuántas hojas tenía un árbol, un Ginko; sentir y registrar el paso del tiempo, a través del conteo de las hojas caídas semana a semana.

Nos demoramos una semana en amarrar a cada hoja un número. Comenzamos desde arriba hacia abajo. Necesitamos 4 escaleras y mucha mano de obra ( 8 personas) para lograr contar y amarrar las hojas en poco tiempo. Desde ese momento, comenzamos día a día a anotar en pizarrones, los números de las hojas que iban cayendo hasta llegar a la última de las 4135.

Para contactarnos con la gente que vio esta instalación, pusimos un cuaderno. La gente se sorprendió y tuvimos muchos comentarios. Lo mejor fue recibir la sorpresa al ver una instalación viva que iba cambiando a medida que llovía, o pasaba una ráfaga de viento.

Sabíamos que se trataba, aparentemente, de un "acto superfluo", y esa fue nuestra principal motivación, puesto que nos interesan en especial, los actos "sin importancia" que habitualmente no son valorados por el mercado. Nos parece que este es un acto de provocación, pacífico y estético porque acentuamos el hecho de que un árbol tenga un número determinado de hojas que caen en forma aleatoria. Finalmente, esta instalación también es una invitación a atender los actos vitales.